El
saber es leer, escribir y hablar con el poder de la palabra.
Las
palabras son la unión de símbolos que nos abren puertas hacia el conocimiento,
las palabras pueden ser escritas, leídas o habladas y ellas nos han venido
trayendo un sinfín de información del pasado como historias, explicaciones
científicas, leyes, etc., y son las responsables de continuar cosechando
conocimiento en el presente, para poder recoger y disfrutar sus frutos en el
futuro. Por otra parte, la palabra forma parte del día a día de nuestras vidas,
con ellas despertamos, vivimos, y hasta dormimos, así mismo, se ejemplifica que
para el simple hecho de pensar, usamos palabras como codificación que nos
permite connotar alguna figura mental.
Aunque
para muchas personas el poder de la palabra pasa desapercibida, puesto que se
conforman con saber escribir y leer, no cabe duda de que existe una fuerza de
gran magnitud en la palabra que marca una gran diferencia en el éxito personal
para los individuos que tienen la capacidad de poder ajustar dicha fortaleza en
su cotidianidad. El saber leer o escribir no significa que las personas sepan
configurar un conjunto de símbolos que poseen significados puntuales, el saber
leer y escribir va mas allá de lo que se ve de forma individual para cada
codificación, llega hasta el punto de entender de forma sistemática, el
contexto, el significado que se desea expresar; por lo tanto ese saber leer y
escribir va tomado de la mano con la manera de expresar la palabra, a través de
sonidos “el hablar”. Entonces bien, como ya muchos sabemos, las personas que
poseen un buen hábito de leer, por lo general, son personas que redactan
(escriben) y hablan con una propiedad que podría ser envidiable.
Actualmente,
se requiere de un conjunto de aptitudes necesarias para poder ser una persona
capacitada, no solo el hecho de ser un excelente ingeniero por sus cálculos
exactos hace que esté a un nivel extraordinario, puesto que, de nada sirve si
la capacidad para poder transmitir su conocimiento se encuentre cegada por una
barrera conformada por “la palabra”. Es por ello que, nace la necesidad de
integrar un amplio espectro de esencias básicas que describan el conocimiento,
un espectro conformado únicamente por el saber leer, escribir y hablar, para
poder asegurar que el poder de la palabra se transmita de manera correcta y
posea el peso convencimiento y propiedad necesaria que permita inmortalizar la
palabra.
@jedav (Para citar. Ing. Jesús D. Prato. P. Venezuela 2012)
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